martes, 5 de agosto de 2003

Cuarta etapa





El cuarto día me levanto ilusionado, me espera el primer puerto alpino, el Petit- Saint-Bernard (2188 m.). Me sorprenden e impresionan las numerosas curvas “paella”. Me adelantan un par de KTMs que se desenvuelven ágilmente, una no lleva ni matrícula, el piloto la tiene atada a la cazadora con una cuerda. En la cima visito el Hospicio, edificio que en tiempos se construyó para resguardo y ayuda de los que cruzaban el puerto.

Bajo por la parte italiana hasta llegar a Aosta, pero no me paro y sigo subiendo en dirección al Grand Saint Bernard, hasta un pintoresco pueblecito, Etroubles, situado a 1300 m. de altitud. A la entrada hay un camping con un cartel muy grande que pone DUCATI, y aquí me quedo. El dueño habla algo el castellano y es fan de Capirossi, siendo el camping punto de recepción de una especie de ”raid” que se va a celebrar por los Alpes, para motos Ducati, por supuesto.

Por la tarde subo el Grand-Saint-Bernard (2473 m.). La carretera es más espectacular que la del “pequeño” aunque no más dificultosa. Visito el museo y el criadero de perros San Bernardo.

Cayéndome unas gotas, vuelvo a Etroubles, antes de que anochezca. Desde el lugar donde estoy acampado puedo ver un tramo de carretera con algunas curvas en subida, por el que pasan bastantes motos, que me deleitan también con el sonido de los escapes.

Termino con una visita a la pizzería del pueblo, que parece el escenario de una película italiana; para colmo el cocinero, gordísimo; el camarero pequeño y gallito; y la camarera, macizorra; cuadran estupendamente como personajes. Me voy a la cama con un parcial de solo 156 Kms., pero todos por carretera de montaña

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