
El tercer día de viaje va a ser una etapa de transición, me propongo atravesar Francia por autopista (Perpignan, Nîmes, Valence, Grenoble, Albertville) y acercarme lo más posible al Petit Saint Bernard.
Me entretengo desayunando en el camping y buscando unos guantes de verano en Figueras, por lo que empiezo a andar un poco tarde. Para colmo me tengo que salir de la autopista antes de llegar a la frontera, pues la cola para echar gasolina es larguísima. Vuelvo a la autopista francesa y cargado de paciencia me dispongo a pasar este aburrido día.
El calor es sofocante y el tráfico agobiante, paro en algunas áreas de servicio a refrescarme y tomar algo. Antes de llegar a Grenoble encuentro un cartel que prohíbe sobrepasar la velocidad de 70 Kms./h., en toda la ciudad y en un radio de diez kilómetros, debido por lo visto a la contaminación atmosférica, por lo que atravesarla se hace interminable. Menos mal que cerca de Albertville el aire empieza a cambiar, la carretera se ondula, y el paisaje de montaña aparece. Anocheciendo decido acampar un poco antes de Bourg-St. Maurice, en un camping lleno de las típicas familias francesas que durante toda su vida pasan sus vacaciones en el mismo camping, incluso en la misma parcela.
El día ha sido agotador, señalando el cuentakilómetros parcial 718 kms., pero afortunadamente hay una pizzería que me viene ideal para cenar.
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